Cuidados para el Invierno

Los tres meses del invierno conforman el periodo estacional en el que la Naturaleza experimenta su máxima interiorización; los árboles y algunas plantas se secan o se quedan sin hojas, los ríos se congelan y todas las criaturas se recogen en sus nidos, cuevas o madrigueras. Es la época más Yin de todo el año, los días son más cortos y hace más Frío y Humedad; por lo que, durante esta etapa, la energía Yang del ser humano, al igual que los seres vivos que permanecen en contacto con la naturaleza, debe encerrarse y concentrarse en el interior del organismo para poder preservar la salud de cara a la siguiente estación. Esto implica que el metabolismo del ser humano se torna más lento, dando prioridad a la función del Riñón, el gran protagonista del invierno y el encargado de que nuestras actividades vitales se adapten a los cambios que la Naturaleza experimenta. Para lo cual es imprescindible que éste sea nutrido y tonificado adecuadamente, preservándose, sobre todo, del Frío.

Tanto el Riñón, como, su entraña pareja, la Vejiga están relacionados con el elemento Agua, el cual representa el origen y el inicio de todo nuevo ciclo. Así, el agua que fluye es símbolo de vida y símbolo del Tao y representa la blandura, la flexibilidad y la suavidad, pero al mismo tiempo representa también la irresistible potencia –y tanto la Tierra, como el ser humano están constituidos por un 70% de agua, medio esencial a través del cual se llevan a cabo las funciones básicas de nutrición y excreción-. Los Riñones almacenan la energía más sutil y profunda del organismo, el Jing o Sustancia Basal, que proviene; de una parte, de los padres (Cielo Anterior), de la otra, del Qi que se extrae de los alimentos y la respiración (Cielo Posterior). El Jing del Riñón es el encargado de determinar, tras nuestro nacimiento, tanto la constitución básica, como nuestra fuerza y vitalidad, gobernando el desarrollo y controlando los huesos, los dientes, el cerebro y la médula.

Otra de las funciones del Riñón es la de participar en el metabolismo de los líquidos y captar la recepción del Qi del Pulmón y se dice que éste abre sus orificios en los oídos, en la uretra, en el conducto espermático y en el ano. Desde el punto de vista de la MTC, el buen estado de éste órgano podrá observarse en el aspecto saludable del cabello.

Los Riñones y el elemento Agua gobiernan sobre los sentimientos y las emociones, por lo que es muy importante que durante esta etapa conservemos y mantengamos la tranquilidad del estado anímico, aprendiendo a regular y controlar aquellas emociones que sean negativas. De esta manera, si el elemento Agua se encuentra equilibrado, tendremos fuerza de voluntad, flexibilidad, persistencia, intuición, reflexión y empatía; si, por el contario, el elemento Agua se halla en desequilibrio, no tardará mucho en expresar su malestar haciéndonos extremadamente vulnerables, dejándonos llevar por el miedo, la rigidez, la incapacidad para mantenernos relajados o incluso padecer depresión.

En relación a la dieta, la premisa fundamental para la preservación de la salud durante el invierno es la de “encerrar el calor”. Por este motivo, debe insistirse en la ingesta de alimentos de naturaleza neutra, templada y una cantidad moderada de calientes:

  • Así pues, durante esta estación se recomendarán alimentos provenientes del mar (como las algas y el pescado de profundidad), los cuales tienen la cualidad de reforzar los Riñones, al igual que aquellos que son de color negro (como la tinta del calamar, la soja negra o el sésamo negro). Igualmente, se aconseja incorporar a nuestra dieta: cereales (como el trigo sarraceno, la cebada, el arroz, la quinoa o la avena), frutos secos (como las castañas, las nueces, los piñones, las avellanas, las almendras, los dátiles, las pasas y los higos), legumbres (como los azukis y las lentejas), carnes (como el pollo, el cordero y la ternera), huevos, pescado blanco y azul, gambas, calamares, sepia y pulpo.
  • Como gran tónico para el Riñón, se recomienda la incorporación del miso a nuestras comidas, ya que contiene un 10% de sal y tiene propiedades mineralizantes y alcalinizantes.
  • Las verduras más aconsejables para esta temporada son, principalmente, las raíces como la zanahoria o el nabo. Pero también es recomendable el consumo de remolacha, lombarda y col.
  • En lo relativo a las frutas, deberíamos añadir a nuestra dieta aquellas que sean propias de la temporada como las manzanas, las mandarinas, las naranjas y las uvas.
  • Para aderezar nuestras comidas a lo largo de esta etapa de frío, las especias más indicadas son la canela, el jengibre, el ajo, el orégano, la pimienta o la mostaza; eso sí, como ya hemos citado anteriormente, siempre en cantidades moderadas y sin abusar de las mismas. Por último, las cocciones de los alimentos han de ser largas, es decir, tipo sopas, guisos, horneados o planchas.

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